lunes, 24 de junio de 2013

diferencias entre el español de América latina y el español de España


Con frecuencia nos preguntan sobre las diferencias entre el español hablado en España y el español de América Latina. Si bien hay diferencias entre las variedades del español, lo primero que debemos aclarar es que todos los hispanohablantes pueden entenderse entre sí, ya sea en Cádiz o CuscoSalamanca o Santo Domingo.
Dicho esto, hay algunas diferencias entre el español de España y el español hablado en América Latina. También hay diferencias entre los tipos de español que se hablan en diferentes partes de América Latina ¡Y en diferentes partes de España!
Para empezar, ¿cómo se llama el idioma? En América Latina, es normal llamarlo castellano (Castellano, por la región de Castilla) en lugar de español. También es cierto que en algunas partes de España, donde otros idiomas regionales como el gallego y el catalán son lenguas oficiales, se le denomina “español”.
¿Por qué hay diferencias?
Cuando los colonizadores españoles viajaron por el mundo para difundir la palabra de Dios y tomar metales preciosos a cambio, llevaron con ellos un lenguaje que estaba en proceso de cambio en su tierra natal.
Un lingüista llamado Marckwardt se inventó el término “colonial lag” o “retraso colonial” para describir una situación en la que la lengua hablada en las colonias, no estaba al día con las innovaciones del idioma en su país de origen. Un ejemplo en inglés sería el uso de fall en los EE.UU. y autumm en Gran Bretaña. Cuando los colonizadores británicos viajaron a Estados Unidos, fall era más común que la versión latina en inglés británico. Tiempo después, la antigua palabra germánica fall se volvió obsoleta en Gran Bretaña (que en cambio tomó prestado un término francés), pero sigue siendo usada en Estados Unidos. Este proceso ocurre con el vocabulario, pero también con la gramática.
Más tarde, grupos de inmigrantes de diferentes partes de Europa trajeron sus tradiciones lingüísticas a América Latina. A su vez, estos grupos encontraron diferentes tradiciones lingüísticas locales, creando variaciones en los dialectos locales.

Voseo

Foto: Alex Hammond
Cuando las colonias españolas fueron fundadas por diferentes grupos, se llevaron con ellos el español que se habla en España en ese momento, junto con elementos de sus dialectos locales. El español hablado en las colonias de aquel entonces, comenzó a desarrollarse en direcciones ligeramente diferentes, ya que la comunicación era limitada con España (los teléfonos estaban a siglos de distancia). Algunos elementos del español antiguo se mantuvieron, otros no.
Uno de los ejemplos más claros de este proceso es el uso de vos, principalmente en Argentina, Paraguay y Uruguay. Originalmente, vos era una segunda persona del plural, pero llegó a ser usado como una forma más educada de la segunda persona del singular, y después a utilizarse entre los amigos más cercanos. Era comúnmente usado en España, cuando el idioma llegó al Cono Sur del continente americano. Cayó en desuso en España, pero se quedó en el español rioplatense. Hoy en día, al igual que hace 150 años, en un bullicioso café de Buenos Aires, es mucho más probable que te pregunten “¿de dónde sos?” que “¿de dónde eres?”
El uso de vos y su conjugación distinta, parece estar aumentando en algunas partes de América Latina, donde había sido previamente utilizado por grupos minoritarios, como en Bolivia, Chile, Nicaragua y Costa Rica.
Es importante subrayar, que la gente te entenderá en todo el mundo si utilizas  o vos. Los españoles solo podrían pensar que eres un viajero del tiempo de la Edad Media (o de Argentina).

Ustedes

Las variedades del español latinoamericano no utilizan vosotros (ustedes, plural, informal), sino ustedes (más formal). Esto significa que los estudiantes en España tienen que recordar otra terminación verbal.
Por ejemplo, en España puedes decir ¿Cuál fue la última película que visteis? a tus amigos, pero probablemente les dirías a tus abuelos ¿Cuál fue la última película que vieron? En América Latina, se utiliza la segunda forma para ambos casos.
Ustedes también se usa en las Islas Canarias; solo las Islas Baleares y el resto de España usan vosotros. Si únicamente utilizas la forma latinoamericana, te entenderán perfectamente bien en España. De hecho ¡la gente probablemente te considerará muy educado!

Vocabulario

La gran mayoría de palabras españolas son universales, pero otras no. Algunos ejemplos incluyen teléfono móvil/celular y ordenador/computador, siendo las segundas de cada pareja la forma latinoamericana. También hay muchas palabras más que varían entre dialectos. Por ejemplo, en España se dice bolígrafo, en Chile lápiz pasta, en Argentina lapicera, y así sucesivamente. Aquí te presentamos un divertido video de dos hermanos colombianos, sobre las diferentes palabras que encontrarás en el mundo de habla española:
En general, las diferencias en el vocabulario no son mayores que las existentes entre el inglés británico y el estadounidense.
No obstante: una palabra de cuidado en este punto. En España, el verbo coger se utiliza todo el tiempo, no solo en el sentido de atrapar, sino también de agarrar o traer. Por ejemplo, coge las riendas de tu vida, quiere decir toma las riendas de tu vida. En América Latina, coger es un término coloquial usado con frecuencia para describir… el acto de amor.

Pronunciación 

Las mayores diferencias en español están en la pronunciación, pero incluso éstas no son tan profundas. Por ejemplo, en muchas partes de América Central, la s no siempre se pronuncia y algunas otras sílabas pueden perderse. En Argentina, la doble l, que normalmente se pronuncia como la y, tiene un sonido sh.
Quizás la diferencia más considerable entre la pronunciación de España y la de América Latina es el “ceceo” (aunque no es técnicamente un ceceo), que es común en Madrid y en otras partes de España. La leyenda cuenta que esta pronunciación inició con el rey Fernando, cuyo ceceo fue copiado por la nobleza española. Como suele ser el caso, la leyenda probablemente se equivoque; esta pronunciación es más probable que venga de los sonidos que existían en el castellano medieval, aunque eso no explica por qué no llegó a las colonias. No todos los cambios en el idioma son lógicos… como también sucede en la ortografía inglesa.
Inevitablemente absorberás el acento local del destino que elijas para aprender español, pero esto no te impedirá comunicarte con todos los hispanohablantes. Todos tenemos un acento cuando hablamos ¡y no existe un “mejor” o “peor” acento! Si adquieres un acento distintivo cuando aprendes un idioma, ya sea español o cualquier otro, se convierte en una parte de lo que eres y de tus experiencias personales. También puede ser una buena forma de romper el hielo en tus viajes.
¿Deberías aprender español de España o español de América Latina?
Algunas personas dicen que el español colombiano es la variedad más clara y bonita del idioma. Otros dicen que el español argentino es el más sexy, mientras otros creen que el español de Madrid es el más importante, ya que allí está la sede de la Real Academia Española que regula la lengua.
Pero no debería ser una cuestión de español de España vs. español de América Latina. Al elegir dónde aprender español, concéntrate más bien en donde preferirías estar, qué tipo de aventura te gustaría tener y, obviamente, tu presupuesto. Ten la seguridad, de que cualquier variedad de español que aprendas, será entendido en todo el mundo de habla española.
—————————————Spanish Skype

http://www.esl-expertise.org/es/idiomas/las-diferencias-entre-el-espanol-de-america-latina-y-el-espanol-de-espana/


martes, 23 de abril de 2013

¿CASTELLANO O ESPAÑOL?



Aquí se habla castellano, pero también español
Es frecuente que al preguntar por el nombre de la lengua de los hispanohablantes obtengamos dos respuestas: castellano y español. Haga la prueba. Por lo general, empleamos ambos indistintamente; sin embargo, si atendemos a su origen podemos afirmar que entre estos dos términos existe alguna diferencia.
Como sabemos, nuestra lengua tiene su origen en el latín vulgar implantado en la península ibérica (actual España y Portugal) desde el siglo III a. C. y que hacia el siglo VII se irá fragmentando hasta dar lugar a las llamadas lenguas romances: castellano, catalán, gallego, portugués, ente otras.
El término castellano se relaciona con Castilla, reino de la península ibérica, en donde se originó este dialecto y del que tenemos los primeros testimonios escritos en el siglo X. No obstante, no será hasta tres siglos después que el castellano sea reconocido como la lengua oficial del reino de Castilla, lo que aumentará su prestigio y su uso, tanto en el habla cotidiana, como en el ámbito literario y administrativo.
Hacia el siglo XVI, el castellano es ya una lengua reconocida dentro y fuera de la Península y es precisamente fuera en donde nuestra lengua empieza a ser llamada con un nuevo nombre: españollengua española. El término español, que proviene del provenzal –lengua del sur de Francia–, tuvo acogida entre los hispanos, pues el castellano ya no pertenecía solo a Castilla, sino a casi toda la Península. Además, por esta época, el nombre de la lengua identificaba al lugar en que se hablaba; así, el francés aludía a Francia, el italiano, a Italia, el alemán, a Alemania y, por tanto, el español a la Corona española.
Sin embargo, en España, hay aún quienes no están a favor del término español, pues consideran que excluye a las demás lenguas que se hablan allí: el gallego, el catalán y el vasco, considerándolas como no españolas; por lo que prefieren emplear castellano.
En América, en un principio, se prefirió el término castellano por ser la lengua que trajeron los conquistadores y, además, porque español evocaba el sometimiento a la Corona española, pero, actualmente, ambos términos alternan en el uso.
Para precisar: en un sentido estricto, podemos emplear castellano, por un lado, si nos referimos al habla propia de Castilla y de los castellanos, y por otro, si aludimos a la vertiente histórica de la evolución del idioma; es decir, el dialecto castellano que se originó en el reino de Castilla durante la Edad Media. En un sentido amplio, castellano, se emplea con el mismo significado que español; esto es, para nombrar la lengua común de España y de los países hispanohablantes.
Español, no obstante, es el término que ha alcanzado mayor difusión internacional; incluso, en otras lenguas se traduce como Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolospanhol, etc. Asimismo, en el campo de la Lingüística, en la enseñanza a extranjeros y en la informática se prefiere emplearespañol.
En conclusión, dependerá del hablante la elección de uno u otro nombre, aunque es preciso destacar que ninguno desdeña el valor del otro; ambos son igual de válidos.
En  http://castellanoactual.com/aqui-se-habla-castellano-pero-tambien-espanol/

miércoles, 20 de marzo de 2013

"El" en palabras femeninas


el en palabras femeninas

El artículo la adopta la forma el en ciertos casos en los que el nombre que le sigue empieza por una a tónica (con acento prosódico). Sin embargo, no se trata de una norma general y se limita sobre todo a algunos nombres comunes y algunos topónimos; en otros nombres propios la norma es mantener la forma la. Tampoco ocurre cuando la palabra que sigue al artículo no es un nombre:
la alta torre
Aunque el artículo tenga la misma forma que el masculino, siguen siendo palabras femeninas y la concordancia con adjetivos u otros elementos ha de ser la misma:
el arma blanca
el aula magna
el hambre canina
el hacha de la que te hablé es la de allí
el área era muy amplia

[Modificar solo esta sección]Nombres comunes de cosa, animales y plantas

Este es el grupo de palabras en los que la forma el es más frecuente, pues apenas tiene excepciones:
el hacha/las hachasel aula/las aulasel águila/las águilasel ave/las avesel área/las áreas
el alma/las almasel aura/las aurasel arca/las arcasel arma/las armas
el agua/las aguasel anca/las ancasel ancla/las anclasel áncora/las áncoras
el ala/las alasel hambre/las hambresel haba/las habasel habla/las hablas
el acta/las actasel ánima/las ánimasel asa/las asasel afta/las aftas
No cambian el artículo los nombres de letras, aunque en las que no son del alfabeto latino hay vacilaciones:
la ala hachela alfa/el alfa/las alfas
No son femeninas las siguientes:
el avestruz/los avestruces (y no las avestruces)el áspid/los áspides (y no las áspides)
Las siguientes palabras pueden funcionar como adjetivos o como nombres. Como adjetivo es la y como nombre es el:
altaalma (en alma mater)
Así:
el alta médica/las altas médicas
la alta torre
el alma eterna
la alma mater

[Modificar solo esta sección]Nombres compuestos y con prefijos

En las palabras compuestas que tienen como primer elemento una palabra que, aislada, empieza por a tónica, hay vacilaciones en cuanto al artículo, pero la NGLE (sec. 11.4e) recomienda la forma la:
la aguamarinala aguamiella aguacaféla avefríala aguanieve
la aguagomala aguaverdela aguachacha
Con los prefijos la forma correcta es la:
la autoayuda
la autogestión

[Modificar solo esta sección]Nombres comunes de personas

En este grupo lo normal es mantener el artículo la, si el referente es del sexo femenino. Son sobre todo profesiones, gentilicios y adjetivos que funcionan como nombres:
la árabe
la ácrata
la ágil
la árbitro
Pero el ama y el hada siguen con el aunque se refieran a mujeres.

[Modificar solo esta sección]Topónimos

Este es el grupo que presenta más vacilaciones, y la alternancia entre el y la es habitual:
la Ávila imperial
el África subsahariana
el Asia desconocida
La Haya (siempre con la)

[Modificar solo esta sección]Antropónimos

Al igual que con los nombres comunes de personas, la norma es conservar la si el referente es una mujer, sea el nombre de pila o el apellido:
la Ana
la Ángeles
la Álvarez

[Modificar solo esta sección]Otros nombres propios

En el resto de nombres propios que no están basados en comunes o que son extranjeros, lo normal es la, si la palabra que queda implícita es femenina. Este grupo incluye nombres de instituciones, empresas, marcas...:
la Avia (furgoneta)
la Alfa Romeo (empresa)
la Austin (empresa)
la Apple (empresa, computadora)
la Asus (empresa, computadora)
pero el Aula Documental de Investigación
Aunque no sean nombres propios, en este grupo tienen cabida los nombres científicos de plantas (salvo árboles):
la Arum corsicum
Pero son masculinas:
el Ave/los Aves (tren)

[Modificar solo esta sección]Siglas

En las siglas, lo normal es la si la primera letra es tónica, pero la palabra a la que corresponde no empieza por a tónica:
la AMPA (la Asociación de Padres y Madres de Alumnos)
Sin embargo, se presentan amplias variaciones, incluyendo las debidas a posibles palabras implícitas.

[Modificar solo esta sección]Etimología

Ambas formas femeninas (la y el) provienen del latín illa, que evolucionó a ela y de ahí a la o el, según el caso. Por tanto, elno es realmente el artículo masculino, sino una variante del femenino.

http://www.wikilengua.org/index.php/la

martes, 26 de febrero de 2013

6 hábitos de los españoles a la hora de comer


If cultural observation is one of my favourite sports, then there is no better arena than the dining table.  Travellers’ tales are full of eating-related anecdotes.  How many times have you heard the story about the visitor who offended his or her host by burping, or not burping, by putting his or her elbows on the table, by arranging cutlery in a cross rather than parallel – the list goes on and the potential pitfalls for the culturally ignorant diner are numerous.
Eating in Spain, as you can imagine, is steeped in tradition, culture, habit and simple everyday repetition.  Even so, the possibilities for causing offence are probably less prominent here in Spain than in other, more sensitive, cultures (unless you should dare start eating before everyone has their food – that’s a big faux pas).  So, rather than an etiquette guide, this is more like a list of observations of the Spanish in their natural habitat – enjoying a good meal with friends and family.  They are small, mostly completely insignificant details – points I’ve picked up on over the years as an Englishman living in Spain.  If you’re sensitive to national stereotyping and stuff like that, perhaps don’t read on – this is lighthearted stuff, meant for a laugh and a bit of discussion.  Nothing more.

1. Bread

A piece of bread is the third cutlery utensil after the knife and fork in Spain.  If you want to stop a Spaniard from eating, just don’t put any bread down next to his plate.  Spaniards will eat bread with anything and everything, including heavy carbohydrate dishes like pasta and rice, even with dessert on some occasions.  Only in Spain did I discover the joys of bread and chocolate – not chocolate spread, but a piece of chocolate served in what is basically a sandwich.  Chinese restaurants in Spain have baskets of bread available for customers.  All ‘Menu del Dia’ include bread.  Spaniards just don’t eat without bread.

2.  Napkin

If bread is the most essential item on the table at a Spanish meal, it is closely followed by the humble napkin.  ”A napkin,” you say, “what’s remarkable about that?”.  And indeed, you’d be right.  A napkin is obviously useful for wiping all that mess of your face as you tuck into your tasty meal.  The thing is though, napkins are not part of the day-to-day eating habits of the English.  OK, maybe you get a napkin at a nice restaurant.  And maybe at Christmas your mum would buy some pretty red and gold napkins for the table.  But for everyday meals, in my house and in every other English household I ever visited in 25 years of growing up and living in England, napkins are not provided.  Why should a Spaniard need a napkin whereas English diners can do without?  I ask my Spanish wife this same question all the time.  It fascinates me.  She and almost every other Spanish person I have ever met seem genetically incapable of eating without a napkin.  They are constantly wiping their mouths in between every mouthful.  If a napkin is so necessary in order to maintain hygiene whilst eating, we have to ask how the English are able to do without one on such a regular basis.  Do they just resign themselves to having a dirty mouth throughout a meal.  Some anecdotal evidence suggests that might be the case.  One Spaniard I met, who had also noticed this little napkin-based cultural imbalance, maintains that the rims of glasses of English diners tend to get very dirty and smudged whereas Spanish glassware remains sparkling throughout a meal as every sip is taken with an immaculately clean mouth.  This actually really bothered him.

3.  Water / Agua del Tiempo / Mixing water

So whilst we’re on the subject of drinking whilst eating, let’s talk about water.  The Spanish do not eat without water.  In my experience, in England, there is some variation family to family on this.  Some families do tend to drink water with lunch and dinner, but a large proportion, if not the majority, wash their food down with all manner of other rubbish – juice, orange squash, coke, beer etc.  These drinks are aperitifs in Spain – they don’t appear at the dinner table (except, perhaps, on special occasions?).  The most you will find beyond water is a bottle of wine, but almost certainly not beer.  Water is always still, and mostly from the tap too, but it is always, always served – there is no variation across families here.  The other little detail that has always fascinated me about how the Spanish take their water is the issue of temperature.  When you order water at a bar in Spain, you’ll be asked “Fria” (cold) or “Del tiempo” (literally ‘of the weather’, actually meaning ‘ambient temperature’).  Many Spaniards don’t like their water too cold, so don’t want it straight out of the fridge.  At family meals, there is even a solution to this dilemma, a practice which I have only ever observed in Spain: mixing cold water from the fridge with ambient temperature water.  So if you see two jugs of water at a table in Spain, one with dripping condensation down the side and the other without, you’ll now know why.

4.  Sobremesa

As a foreigner, the most common error I think I have tended to make at Spanish meals is getting up more or less immediately after having finished eating.  Let me tell you, this is just not done in Spain.  Thesobremesa (the period after eating where you stay at the table for an extended chat) is sacred.  This has been quite hard to assimilate for me.  I’m quite fidgety, so when I finish eating, I like to get up and have a walk around and just generally carry on with my day.  My wife, being Spanish, needs at least 15 minutes after finishing to come to terms with the fact that the meal is over.  During this period, if we are alone and eating out, I tend to play with my iPhone.  The sobremesa in Spain, at weekends or festive periods, can drag on for so long that it is not unusual for lunch to actually transition into dinner without any perceptible activity in between.

5.  3pm is Lunchtime

I have often thought how chronologically regimented life is in Spain – more so than any other country I have visited does the entire population tend to do everything at exactly the same time.  I  believe that in England, lunchtime is anywhere from about 12 noon to perhaps 2.30 pm.  Go out onto any English high street at 12 and you will see plenty of people, the same at 1pm and the same at 2pm.  Go onto a typical Spanish high street, even at the weekend, at 3pm and you’ll see noone, probably not a single person.  Why?  Because they are all, literally all, eating.  3pm, you see, is lunchtime in Spain.

6.  Telediario

And at 3pm, another national institution starts up – the telediario (news).  Although the Spanish are famed as social eaters, which is largely very accurate, a typical Spanish lunch is incomplete without Lourdes or Mati blaring away in the background.  Not that people tend to take much notice of what is being said – in general it’s just background noise.  From time to time Dad will hush everyone if something of particular interest pops up, but really it’s not until everyone has finished eating and coffee is being served that everyone starts to pay attention - los deportes have started!  Or rather, the Real Madrid/Barcelona half hour.
Followed by the weather: hot in the south, cold in Leon, Burgos and Soria, and raining in Galicia and Asturias.
Just another typical lunchtime in Spain.
http://www.spanishfoodworld.co.uk/eating-habits-spain/

miércoles, 20 de febrero de 2013

En espera y a la espera, pero NO a espera


En espera y a la espera son expresiones adecuadas, pero no a espera. 
Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran frecuentemente ejemplos de uso de la construcción a espera: «Los fieles se encuentran ahora a espera de la elección de un nuevo papa» o «A espera de la fumata blanca».
En espera se recoge en el Diccionario académico con el significado de  ‘estar a la expectativa o en observación de que ocurra algo’, y tanto esta expresión como a la espera se encuentran también en el diccionario de uso Clave con el mismo significado, mientras que a espera no aparece recogida en ningún diccionario.
Atendiendo a esto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Los fieles se encuentran ahora en espera de la elección de un nuevo papa» y «En espera de la fumata blanca», por un lado, o «A la espera de la elección de un nuevo papa» y «A la espera de la fumata blanca», por otro.
http://www.fundeu.es/recomendacion/en-espera-o-a-la-espera-no-a-espera/Spanish Skype Juana Ruiz Mena

sábado, 16 de febrero de 2013

Palabras procedentes de marcas


Palabras procedentes de marcas

Uno de los procedimientos de los que se sirven las lenguas para crear nuevas palabras y, en consecuencia, enriquecer el léxico, son las palabras que proceden de marcas registradas o de marcas comerciales.
    Originalmente, el nombre comercial de una marca registrada funciona como un nombre propio, se escribe con mayúscula inicial y se usa para identificar un producto concreto. Con el tiempo, muchos nombres de marcas han pasado a convertirse en nombres comunes o genéricos para indicar un conjunto o una clase de productos con rasgos iguales o similares y, a diferencia de los otros, se escriben con minúscula.
    Hoy, cuando nos referimos a un refresco de cola en general, cualquiera que sea la marca (Coca-Cola, Pepsi o los menos conocidos en Europa Mecca-Cola o Inka-Cola), hablamos de una cocacola o de una coca-cola (en origen un tónico cerebral y nervioso elaborado a partir de hojas de coca, semillas de un árbol ecuatorial llamado cola, ácido fosfórico y hasta siete sabores naturales). Lo mismo ocurre cuando pedimos un martini en un bar y nos ponen un platillo con kikos (granos de maíz tostado); cuando compramos unas juanolas en la farmacia; cuando decimos que nos tomamos un colacao antes irnos a dormir, que desayunamos leche con nescafé y un dónut o que nuestro coche es diesel. En todos estos casos el nombre de la marca se convierte en paradigma del valor de dicha marca, aunque existan otras para productos del mismo tipo.
    Cuando los productos designados por estos nombres de marcas son de uso habitual, los usuarios empiezan a considerar el nombre de la marca no como una marca en particular, sino como una palabra que designa al conjunto de productos que comparte esas características. Sirva como ejemplo el caso de la palabra clínex, procedente de la marca registrada kleenex, para referise a cualquier pañuelo de papel, independientemente de la marca a la que pertenezca.
    La prueba de que muchas de estas palabras están muy asentadas en nuestra lengua la tienen ustedes en los diccionarios. Por ejemplo, el ‘Diccionario de uso del español María Moliner’ (3ª edición, edición electrónica, 2008), registra 128 términos procedentes de marcas registradas; en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE (22ª edición, edición electrónica 2003) aparecen 80; en el Diccionario de uso del español de América y España (2003) constan 109; y en ninguno de estos tres aparece la palabra cocacola.
    En muchos casos la palabra con la que nos referimos a un producto se mantiene en la lengua mientras la marca desaparece. ¿Conocen ustedes tiritas de la marca ‘Tirita’? ¿Han visto recientemente un minipímer, una túrmix, un salva-slip o un potito de estas marcas? Y no es infrecuente que algunos de estos nombres se comporten como adjetivos: es el caso de cuerpo danone, sonrisa profidén, sonrisa colgate, papel albal, sombrero borsalino, sonido dolby, platos o vasos de duralex, persianas gradulux, cámara polaroid, falda chanel, traje chanel, botas chirucas, etcétera.
    Ante este tipo de neologismos los hablantes no suelen percibir que el nombre que utilizan para designar un conjunto de productos que comparten unas determinadas características fueron, en origen, nombres de marcas. Les invito a que se hagan una prueba a sí mismos con esta lista de palabras frecuentes que les presento a continuación y que después les pregunten a familiares y amigos: maicena (de Maizena); bamba ‘zapatilla de tela ligera y cerrada’ (de Wamba); casera ‘gaseosa’ (de La Casera); aspirina (de Aspirin, formado por ‘a’ –de acetil– y ‘spiraea’, planta en cuyas flores se encuentra el ácido acetilsalicílico); celofán (de Cellophane); chupachups (de Chupa Chups); delco (de Delco, nombre de marca registrada formado por las siglas D(ayton) E(ngineering) L(aboratories) C(ompany), O(hio) ‘Sociedad de los Laboratorios de Ingeniería Dayton, Ohio’, donde se inventó este sistema); nailon (de Nylon); teflón (de Teflon); rímel (de Rimmel); termo (de Thermos); uralita (de Uralita); faria (de Farias); formica (de Formica); futbolín (de Futbolín); fotomatón (de Fotomatón); lycra (de Lycra); goretex (de Gore-Tex); pladur (de Pladur); plastilina (de Plastilina); rotring (de Rotring); michelín (de Michelin, por alusión a la figura humana formada con neumáticos con que se anuncia).
    Dado que estamos hablando de procesos neológicos, no sería imposible que acabáramos utilizando ‘ipod’ para designar las llamadas ‘tabletas’, ‘scotch’ para el celo (palabra esta última que también procede de una marca registrada), ‘ariel’ para detergentes de lavadora, y ‘fairy’ o ‘mistol’ para detergentes de lavavajillas.
http://elcastellano.elnortedecastilla.es/castellano/aula/palabras-procedentes-de-marcas

viernes, 1 de febrero de 2013

A gusto/agusto



La expresión a gusto se escribe en dos palabras y no en una sola, agusto. 
Por otro lado, no deben confundirse las construcciones a mi (tu, su, etc.) gusto y para mi (tu, su, etc.) gusto.
La primera de ellas significa ‘según mi deseo’, como en «Quiero que programen las películas a mi gusto», mientras que la segunda significa ‘en mi opinión’: «Para mi gusto la programación de las películas no fue la más adecuada».
Fuente: http://www.fundeu.es/recomendaciones-A-a-gusto-no-agusto-1111.html